“Una nueva centralidad, donde el centro sea la mina”

Por: Norman Correa Betancur
@NormanCorreaB

Sin ningún pudor, Felipe Márquez, CEO de AngloGold Ashanti en Colombia, plantea que debemos repensar el presente y futuro del Suroeste y que el nuevo centro de este territorio sea la Megamina Quebradona que ellos quieren licenciar en Jericó y la Provincia del Cartama.

En el anterior vídeo, encontramos además que el propósito de AngloGold Ashanti es convertir al Suroeste en un Distrito Minero y que la mina que inicialmente están licenciando es solamente el 20% del proyecto que están presupuestando para el futuro.

Así mismo indica el señor Márquez que los jóvenes del Suroeste “para quedarse allá, deben empezar a estudiar ingeniería de minas y geología”.

También dice que la licencia (la de la ANLA) a su proyecto de Quebradona debe darse este año 2020, utilizando medios virtuales y tecnológicos (debe ser por eso que hace poco le regalaron computadores portátiles a los Concejales de Jericó), es decir, sin necesidad de audiencia pública presencial.

Y termina indicando que el nuevo centro de la vida del Suroeste debe ser la mina.

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Al señor Márquez hay que recordarle que Colombia se independizó hace más de 200 años de España, que hace rato pasó la época de la Colonia, y que si él como empresa extranjera nos quiere “neocolonizar”, el Suroeste Antioqueño no es la tierra apropiada para ello (se nota que no nos conoce). Los suroestanos somos hijos y nietos de arrieros, de cafeteros, de hombres y mujeres de la cultura y las artes, trabajadores, luchadores y persistentes, buenos conversadores y honestos, la mayoría no nos dejamos deslumbrar por baratijas, dádivas y viajes. Aprendimos con nuestro trabajo a valorar el verde de nuestras montañas, a cuidar nuestras aguas y a vivir ilusionados con la conservación de la biodiversidad y las especies de fauna y flora presentes en nuestros valles y montañas.

Hoy vivimos del café, los cítricos, el plátano, el banano, el aguacate, el comercio, el carbón, la madera y el turismo. Hace rato venimos construyendo un presente y un futuro en armonía con nuestra naturaleza. Valoramos y apreciamos nuestra cultura pueblerina, plagada de campesinos de sombrero, poncho, carriel y mulas; muy distinto es nuestro escenario social y cultural al que usted nos quiere imponer con hombres de casco, overol, volquetas y dinamita.

Tenemos tierras, aguas, paisajes y cultura para vivir, no para arrasar.

Hace rato los suroestanos autodeterminamos nuestra forma y estilo de vida. Flaco servicio le presta Ud. al suroeste, por más dinero que tenga y más ‘calanchines’ que consiga, tratando de meternos en un mundo minero que no es el nuestro, no es la herencia que nos dejaron nuestros abuelos.

La presencia de unos metales en el subsuelo de nuestras tierras, no es motivo suficiente para que una empresa extranjera nos venga a cambiar nuestra historia, nuestra cultura y el presente y futuro que nos estamos forjando.
Tenemos derecho a autodeterminar nuestra forma y estilo de desarrollo, y no es quien, Ud., que representa a una empresa extranjera y que no cuenta con licencia social, para que venga a decirnos y a imponernos una megamina de cobre, como centro y meca de nuestro desarrollo y territorio, y mucho menos para decidir qué estudian nuestros jóvenes, que hace rato están conectados genuinamente con la naturaleza y los paisajes que los rodean.
Respete nuestra inteligencia y vaya a capturar incautos con ‘espejitos’ y espejismos a Sudáfrica, de donde es su empresa.

Sabemos que es un hombre de negocios y responde a la necesidad de lucro de sus accionistas e inversionistas, nosotros que también sabemos de negocios y que somos gente de palabra, no tenemos como centro de nuestro quehacer la avaricia y la ambición, porque nuestro gran lucro es la vida tranquila y pueblerina que le brindamos a nuestras familias, tomándonos una taza de café en medio de nuestras montañas.

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