Las coaliciones pasaron de moda

Por Guillermo Mejía Mejía

El estatuto de la oposición, ley 1909 de 2018, puso fin a las coaliciones tan de moda al comienzo de los periodos de presidente, alcaldes y gobernadores, por la sencilla razón de que el artículo 6° de esta ley obliga a los partidos políticos con personería jurídica a adoptar, dentro del mes siguiente a la posesión de estos mandatarios, una de tres posturas: o declararse organización de gobierno o declararse independientes o declararse en oposición. Esta escogencia no depende de los tradicionales coqueteos que se hacían entre mandatarios y cuerpos colegiados para lograr unas mayorías en estos que posibilitara la gobernabilidad, sino que es obligatoria y debe hacerse ante la autoridad electoral correspondiente en el territorio respectivo, por los órganos de dirección de cada partido, dentro de los treinta días posteriores a la posesión de los presidentes, gobernadores y alcaldes, so pena de incurrir los partidos políticos en faltas sancionables por el Consejo Nacional Electoral, en los términos de la ley 1475 de 2.011.

La ley de la oposición agrega que las organizaciones políticas que inscribieron al candidato electo se tendrán como de gobierno o coalición de gobierno y mientras dure su mandato no podrán convertirse en independientes o en oposición.

En el caso del Concejo de Medellín, el alcalde electo, Daniel Quintero, arranca con dos concejales que estuvieron en su campaña: Luís Bernardo Vélez Montoya y Alex Xavier Flórez Hernández. Los partidos Centro Democrático, Conservador, Liberal, Alianza Verde, Radical, Mira y de la U, la tienen difícil pues deben sopesar seriamente cuál va a ser el papel que van a cumplir en la corporación municipal durante el mandato de Quintero, pues el camino de la oposición es muy pedregoso y no pueden estar unas veces apoyando al mandatario y otras veces en la oposición.

Además, el artículo 27 de la misma ley le prohíbe a presidentes, gobernadores y alcaldes, designar en cargos de autoridad política, civil o administrativa, en el gobierno, a personas que hayan sido integrantes de los órganos de dirección, gobierno, control y administración de las organizaciones políticas que así lo decidan, mientras se mantenga la declaración de independencia o de oposición, o a quienes hayan sido candidatos a cargos de elección popular avalados por ellos, elegidos o no. O sea, cero burocracia. La situación para el partido Centro Democrático es la más difícil pues fue el partido perdedor con su candidato Alfredo Ramos, quien ingresa al Consejo

Municipal precedido de declaraciones que insinúan la oposición. Para los demás partidos que tienen representación en la corporación no es tan difícil definirse. No me imagino a Fabio Humberto Rivera ni a Aura Marleny Arcila en la oposición, ni mucho menos a los miembros de los otros partidos como el Conservador, la U o Cambio Radical, que llevan años de gancho de los mandatarios de turno.

En la Asamblea departamental la cosa no es tan difícil pues Aníbal Gaviria llegó en andas de varios partidos políticos que le hacen una mayoría relativamente segura en esta corporación: cinco liberales, cinco conservadores, dos del partido de la U y dos de Cambio Radical.

Pues si avalaron su candidatura o se adhirieron a ella posteriormente no pueden declararse ni independientes ni en oposición.

Queda como consuelo que la declaración de oposición o de independencia se puede cambiar por una sola vez durante el periodo del gobernante.

El mes de enero está como para coger balcón.

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