La polémica por la reforma laboral y la consulta popular propuesta por el gobierno de Gustavo Petro continúa agitando las aguas políticas del país. En medio de la discusión, la congresista del Pacto Histórico, María Fernanda Carrascal, no ha dudado en manifestar su descontento con la reciente iniciativa del Partido Liberal de revivir ciertos puntos clave de la reforma laboral mediante un proyecto de ley. Lo que ha desencadenado la ira de Carrascal es la intención del liberalismo de frenar la consulta popular que, según las estimaciones, costaría alrededor de 800 mil millones de pesos, un gasto considerable en tiempos de incertidumbre económica.
El punto de mayor controversia es la cifra millonaria que implicaría la consulta popular, cuyo objetivo sería dar a los colombianos la oportunidad de decidir sobre la reforma laboral que, tras su fracaso en el Congreso, quedó pendiente de una resolución. Frente a este panorama, los liberales han decidido presentar un proyecto de ley que retoma dos de los aspectos más polémicos de la reforma laboral: la implementación de recargos nocturnos del 100% y la modificación de la jornada laboral nocturna, que pasaría a iniciar a las 7:00 p.m. La intención de los liberales, al parecer, es evitar los elevados costos de la consulta popular y, a su vez, dar una respuesta rápida a las demandas del sector trabajador.
Sin embargo, la postura del Partido Liberal ha desatado la furia de Carrascal, quien ha sido una ferviente defensora de la consulta popular como mecanismo para resolver la situación. La congresista del Pacto Histórico considera que el partido de la «liberalidad» está actuando con cinismo, al querer capitalizar aspectos que no fueron aprobados durante años, cuando los trabajadores colombianos dejaron de percibir recargos y beneficios justos por su labor nocturna. Carrascal no escatima en críticas y califica el movimiento del liberalismo como una jugada populista destinada a frenar lo que, en su opinión, sería una solución democrática e inclusiva para la clase trabajadora.
Más allá de la crítica a los liberales, Carrascal subraya que la reforma laboral propuesta por el gobierno no solo se limita a los recargos nocturnos, sino que aborda otros aspectos fundamentales que también deben ser discutidos y aprobados para mejorar las condiciones laborales de los colombianos. Según la congresista, la reforma laboral no puede reducirse únicamente a los temas más mediáticos, sino que debe considerar una serie de disposiciones cruciales para asegurar un equilibrio entre empleadores y trabajadores. De ahí que, para Carrascal, la consulta popular representa una oportunidad única para que el pueblo se pronuncie sobre cuestiones tan sensibles como la estabilidad laboral, la jornada laboral y los derechos de los trabajadores.
El escenario político que se ha desatado en torno a la consulta popular también refleja la creciente tensión entre las diferentes fuerzas políticas del país. Por un lado, el Partido Liberal se muestra reacio a asumir los costos de un proceso de consulta que podría resultar en un gasto millonario. Por otro, el Pacto Histórico, con Carrascal a la cabeza, considera que la consulta es una herramienta democrática vital para que los ciudadanos tengan voz y voto en un tema tan importante para la vida laboral del país. Sin embargo, la situación no es tan sencilla, ya que las partes enfrentan diferencias profundas sobre el papel del gobierno en la regulación de los derechos laborales y el mecanismo adecuado para alcanzar acuerdos.
Uno de los puntos clave que ha resaltado Carrascal es el temor del liberalismo de perder protagonismo frente a la consulta popular. Según la congresista, la consulta no solo es una herramienta para resolver el tema de la reforma laboral, sino también una manera de dar poder al pueblo colombiano en decisiones que afectan directamente su bienestar. En este sentido, Carrascal acusa a los liberales de actuar desde un lugar de miedo, temerosos de que un proceso democrático de esta magnitud termine favoreciendo a otros sectores políticos o, incluso, a la misma coalición del Pacto Histórico.
La crítica también tiene un componente personal. Carrascal no ha dudado en señalar la falta de respeto de los congresistas liberales al intentar presentar una iniciativa que, a su juicio, socava el esfuerzo colectivo que se ha venido construyendo desde el primer semestre de 2023, cuando se comenzaron a discutir los puntos de la reforma laboral. Para ella, este proyecto no solo es un intento de apropiarse de lo que consideran una victoria, sino una maniobra para quitarle la posibilidad a los ciudadanos de decidir directamente sobre los cambios que necesitan en su vida laboral.
El debate sobre la consulta popular y la reforma laboral refleja una vez más las profundas divisiones políticas en Colombia. Mientras el gobierno y sus aliados buscan una participación directa del pueblo en las decisiones políticas, otros actores, como el Partido Liberal, prefieren soluciones legislativas más rápidas y menos costosas. Este choque de visiones no solo resalta las diferencias ideológicas entre los partidos, sino también las diferentes concepciones sobre el papel del pueblo en la toma de decisiones cruciales para el país.