El presidente de la República, en un giro significativo dentro de la estructura de mando de la Policía Nacional, ha nombrado al general Carlos Fernando Triana como su nuevo director, en reemplazo de William Salamanca. La decisión, anunciada oficialmente el lunes por la tarde, marca un punto de inflexión en la conducción de la institución, que atraviesa un periodo complejo en términos de confianza y transparencia ante la sociedad colombiana. Triana, quien ha acumulado más de 30 años de experiencia en diversos cargos dentro de la Policía, asume el reto de liderar una de las instituciones más importantes del país en un contexto donde la seguridad y el orden público siguen siendo de las principales preocupaciones de los ciudadanos.
Carlos Fernando Triana, oriundo de La Peña, Cundinamarca, es un veterano de la Policía Nacional, con un historial profesional que abarca desde cargos operativos hasta roles de alta gerencia. Entre sus logros más destacados se encuentra su tiempo como comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá durante la alcaldía de Claudia López, un periodo marcado por importantes desafíos en materia de seguridad en la capital del país. También se desempeñó como director de la Caja de Sueldos de Retiro de la Policía Nacional (Casur), un organismo clave en el bienestar de los policías retirados, lo que le permitió tener una visión integral de la institución y sus necesidades internas.
En su carrera, Triana ha demostrado ser un líder con gran capacidad de adaptación y compromiso. Su formación como administrador policial, con especialización en Seguridad, ha sido complementada con una sólida experiencia en inteligencia y criminalística. Además, ha ocupado importantes roles en la dirección de la Policía en diferentes regiones, como subcomandante del Departamento de Policía Tolima, director de la Escuela de Cadetes de Policía General Francisco de Paula Santander y comandante de los departamentos de Policía de Boyacá y Tunja. Este extenso recorrido le otorga un perfil profesional que le permite asumir con autoridad y conocimiento la dirección de la Policía Nacional en un momento de grandes retos.
Uno de los desafíos inmediatos que enfrentará el general Triana será la reconstrucción de la confianza de la ciudadanía en la Policía. En los últimos años, la institución ha estado en el ojo del huracán debido a varias controversias, como los casos de abuso de poder y la desconfianza que ha generado su relación con algunas comunidades. Triana llega en un momento crítico, en el cual la sociedad exige una Policía más cercana, transparente y respetuosa de los derechos humanos, pero también eficaz en la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico. La experiencia de Triana en el manejo de la Policía Metropolitana de Bogotá y su conocimiento de la dinámica de las grandes ciudades le otorgan una ventaja en este aspecto.
El proceso de empalme entre el general Salamanca y el general Triana ya está en marcha, un paso necesario para garantizar una transición fluida y ordenada al interior de la Policía Nacional. Salamanca, quien estuvo al mando de la institución en una época de intensos desafíos, deja el cargo tras un periodo que estuvo marcado por decisiones polémicas y enfrentamientos tanto internos como externos. La salida de Salamanca, aunque esperada por algunos, también genera incertidumbre sobre los próximos pasos que tomará la Policía para fortalecer su capacidad operativa y su relación con la ciudadanía.
Triana, por su parte, ha expresado en diversas ocasiones que uno de sus principales objetivos será recuperar la confianza del pueblo colombiano, estableciendo un diálogo directo con las comunidades y trabajando de manera transparente con los entes de control. Su enfoque en la seguridad ciudadana y en la profesionalización de los miembros de la Policía será clave para los próximos años de su mandato, en los que tendrá que tomar decisiones difíciles para enfrentar fenómenos como el crimen organizado, las protestas sociales y los brotes de violencia en diversas regiones del país.
Con la llegada de Carlos Fernando Triana a la dirección de la Policía Nacional, se abre una nueva etapa en la que la institución deberá enfrentarse a desafíos tanto internos como externos. Triana tiene la oportunidad de fortalecer el rol de la Policía en la construcción de una sociedad más segura y respetuosa de los derechos humanos, pero también de demostrar que, a través de la reforma y la renovación, se puede recuperar la confianza perdida. Será un camino largo, pero con su experiencia y liderazgo, es posible que logre marcar la diferencia. En este sentido, el país y la Policía Nacional están ante una oportunidad histórica para dar un giro positivo en su relación con la ciudadanía y con el Estado.