En un escenario donde la política y la educación se entrelazan de manera directa, un cruce de mensajes entre el presidente Gustavo Petro y el gobernador de Bolívar, Yamil Arana, ha puesto sobre la mesa las tensiones y los logros en el ámbito educativo en el sur del departamento. El debate se desató en las redes sociales, específicamente en la plataforma X (anteriormente Twitter), cuando Petro compartió un video sobre los avances en la renovación de instituciones educativas en la región, un territorio históricamente marcado por la violencia. El presidente, con un tono celebratorio, destacó la incorporación de la universidad en los colegios de Simití y otras zonas de Bolívar, indicando que “la universidad ya llega a los colegios a impartir educación superior acreditada”.
Sin embargo, la respuesta de Arana no tardó en llegar. El gobernador bolivarense utilizó la misma plataforma para precisar que la inversión y el liderazgo de las obras en esa región habían sido gracias a la gestión de su gobierno departamental, sin contar con el apoyo directo del Gobierno Nacional. “Colegio construido por este gobierno departamental, presidente, gracias por escucharnos”, afirmó Arana, reafirmando el compromiso de su administración con el desarrollo educativo de la región. Con ello, no solo señaló el esfuerzo local, sino que también subrayó la importancia de la autonomía de los departamentos en la ejecución de proyectos de infraestructura educativa.
Este intercambio de palabras refleja la disputa sobre los méritos y la responsabilidad en la construcción de la infraestructura educativa en Bolívar, una región con retos significativos en términos de seguridad y desarrollo. El gobernador Arana, al final de su mensaje, se mostró enfático al indicar que no solo el colegio mencionado por Petro era resultado del esfuerzo departamental, sino que también existen otros nueve proyectos educativos que han sido finalizados recientemente. De esta manera, la administración departamental no solo se reivindica como protagonista, sino que también aboga por Bolívar como modelo a seguir a nivel nacional en materia de inversión educativa.
El megacolegio Eutimio Gutiérrez Manjón, convertido ahora en sede del Instituto Universitario de la Paz, es el epicentro de estos nuevos proyectos. En este espacio, tanto jóvenes como adultos tienen la oportunidad de acceder a programas de educación superior como Ingeniería Ambiental, Ingeniería de Producción, Ingeniería Agroindustrial y Licenciatura en Artes. Estos programas no solo buscan ofrecer una formación académica, sino también responder a las demandas del contexto local y fomentar el desarrollo económico y social de la región. El objetivo es claro: construir una sociedad más equitativa y capacitada para enfrentar los desafíos del posconflicto.
Simití, junto con otros municipios como Arjona, Tiquisio y Barranco de Loba, se ha sumado a esta iniciativa educativa que busca transformar los megacolegios en centros de educación superior. Este modelo innovador promete cambiar el panorama educativo en una de las zonas más golpeadas por la violencia en el país, llevando educación superior a los rincones más apartados y brindando una oportunidad de cambio a los jóvenes que anteriormente veían limitadas sus posibilidades de acceder a una formación universitaria.
En el fondo de este debate también subyace una cuestión política más amplia. El cruce de mensajes entre Petro y Arana evidencia las tensiones entre el gobierno central y las administraciones regionales, especialmente en un contexto donde la descentralización de la inversión y la autonomía de los departamentos cobran cada vez más relevancia. Bolívar, bajo la administración de Arana, se presenta como un ejemplo de cómo los gobiernos locales pueden tomar la iniciativa y transformar su realidad sin depender completamente de las decisiones tomadas en Bogotá. No obstante, la intervención del presidente Petro y su reconocimiento a las inversiones realizadas en la región también evidencia la importancia de un trabajo conjunto entre el gobierno nacional y las entidades territoriales.
El presidente Petro, por su parte, resalta la importancia de la educación como motor de desarrollo y reconstrucción social, especialmente en territorios que han sido duramente afectados por décadas de conflicto armado y desigualdad. La respuesta de Arana, que pone en valor el esfuerzo departamental, refleja un desafío para el Gobierno Nacional en términos de colaboración y reconocimiento mutuo. Ambos actores, aunque con diferencias, coinciden en el impacto positivo que la educación superior puede tener en el sur de Bolívar, pero divergen en cuanto a la visibilidad y el reconocimiento de los logros alcanzados.
Este cruce de declaraciones pone en evidencia la complejidad de los procesos de construcción y fortalecimiento de la educación en Colombia, especialmente en regiones históricamente vulnerables. Mientras la infraestructura educativa crece en Bolívar, el reto sigue siendo garantizar que el acceso a una educación de calidad no se vea limitado por intereses políticos o por las complejidades del conflicto. El sur de Bolívar, con su nueva oferta académica, ha dado un paso importante hacia un futuro más prometedor, pero aún queda por recorrer el camino hacia la consolidación de un modelo educativo que logre una verdadera transformación social.